El sonido de las olas llegaba suavemente desde la distancia.
La brisa movía mi cabello.
Y el aroma de las flores decorando el lugar hacía que todo pareciera un sueño.
Sonreí mientras observaba a René caminar hacia el altar.
Se veía hermosa.
Radiante.
Feliz.
Tan feliz que por un momento sentí ganas de llorar.
Después de todo lo que habíamos vivido.
Después de todos los años de dolor.
Ver a mi mejor amiga encontrar la felicidad se sentía casi como un milagro.
A mi lado, Nicola entrelazó sus dedos