La preocupación terminó apoderándose de mí más de lo que estaba dispuesto a admitir.
Hacía semanas que no sabía absolutamente nada de Elena.
Semanas.
Y aunque me negara a decirlo en voz alta, aunque odiara reconocerlo incluso frente a mí mismo…
la idea de que algo realmente malo pudiera haberle pasado comenzaba a consumir mi paciencia.
Había estado vigilando la casa de Logan constantemente, esperando cualquier señal, cualquier movimiento, cualquier maldita pista que me llevara a ella.
Pero Elen