Lo que ella me había dicho se quedó clavado en mi mente, repitiéndose una y otra vez como una obsesión que no podía apagar.
¿Un bebé?
Negué con la cabeza, intentando imponer algo de lógica sobre todo aquello, diciéndome a mí mismo que Elena estaba loca, que solo quería desestabilizarme, meterse en mi cabeza y romper el control que tanto me había costado recuperar, porque era más fácil creer eso que enfrentar la posibilidad de que estuviera diciendo la verdad.
De eso debía estar seguro.
Empuñé l