Me senté en el sofá con una enorme copa de vino tinto, disfrutando con calma de lo que estaba por venir, anticipando el momento en que todos ellos empezarían a volverse locos con el regreso de Damien.
Recosté la cabeza contra el respaldo y llevé la copa a mis labios, saboreando despacio el líquido oscuro, dejándolo deslizarse con una lentitud casi provocadora. Era un buen vino, intenso, profundo… perfecto para acompañar la paciencia que había tenido que cultivar durante todo este tiempo.
Suspir