Desde que entré a la oficina todo había seguido el ritmo habitual: números, contratos, decisiones rápidas. Ese orden frío que siempre me calma. Ese control que necesito para no pensar en otras cosas… en otras personas.
—Si cerramos esto hoy, el margen sube —dije sin levantar la vista del documento— Necesito que te reunas con algunos futuros inversionistas.
Silencio.
Fruncí el ceño y levanté la mirada.
Logan me miraba.
No de forma casual, no distraído… fija, incómodamente. Como si estuviera inte