No pude sacar de mi mente las palabras que Logan me había dicho la noche anterior, no por la forma en que las pronunció, sino por lo directo que fue, por la manera en que me miró mientras esperaba una respuesta que yo no fui capaz de darle con honestidad.
“¿Hay otra persona?”
Esa pregunta seguía repitiéndose en mi cabeza como un eco insoportable, mezclándose con el recuerdo exacto del momento en el que lo miré a los ojos y le mentí sin titubear, como si hacerlo fuera la única forma de sostener