XIMENA
—¿Dónde estoy?— Ximena se despertó; la cabeza le dolía; estaba acostada en un colchón viejo, en un gran cuarto con paredes viejas, cuya pintura se desprendía por la humedad. Se levantó analizando a su alrededor; las ventanas habían sido tapadas con láminas de acero; la luz entraba por la teja plástica que tenía el lugar. La altura de las paredes de esa bodega hizo que ni siquiera considerara escalarlas. Intentó abrir la puerta, y esta ni siquiera tenía una perilla de donde intentar jalar