XIMENA
—¿Dónde estoy?, ¿quién soy yo? —gritó estas preguntas varias veces. Hasta que de tope me llega la claridad de la conciencia, y los recuerdos me golpean de repente. Miro a mi alrededor; me demoro en asimilar que me encuentro en un hospital, en una sala de primeros auxilios; el olor a anestesia me sube la tensión. Los doctores me rodean con jeringas, tal vez con calmantes, aunque los inyectan en el suero y me parece que alcanzo a preguntar por Ángelo y mis hijos antes de quedarme dormida.