XIMENA
—tranquilos mis niños, ya falta poco para llegar a Bogotá. —Ximena consolaba a sus hijos y a ella misma.
El largo viaje llegaba a su fin, llego al terminal del salitre, bajo normal, el helado aire de la ciudad la tranquilizo, inspiro el aroma del progreso y se dispuso a marchar al abordaje de los taxis. Todo parecía perfecto hasta que vio a un hombre que al verla llamo por teléfono a alguien.
—me van a atrapar. —estas palabras se le alcanzaron a escapar y volteo alzando a sus hijos y cam