XIMENA
Ella ya conocía cada mancha en las paredes, cada grieta en el piso; de tanto recorrer esa bodega, se sentía asfixiada en esas cuatro paredes; el desespero amenazaba con desgarrarla, si no fuera por su bebe, no resistiría esa situación. Recordó las clases de yoga para embarazadas, se sentó en posición de loto a meditar para intentar calmarse, e incluso imaginó que hablaba con su bebé que le decía: —Mamita, por favor, sé fuerte, de la misma forma que lo has sido todos estos años.
—Sí, mi b