XIMENA
—Ángelo, ¿por qué fuiste tan ruin de hacer que tus matones casi maten a mi compañero de clases? A Erik, por tus jodidos celos, no puedo creer que te estés comportando como un gánster; el pobre muchacho casi se muere, de verdad.
—No digas bobadas, deja tu neura de embarazada, ¡nos vamos ya para la casa!, o te llevo de rastras.
—Qué bien, ¿qué vas a hacer? ¿Me vas a enviar a tu ejército de matones?
—Deja de vociferar bobadas, compórtate como la señora que eres.
—desde luego como la esposa