Ximena
—Vivían, no puedo creer que estés siendo tan grosera; mereces un grave castigo—. Angelo anunció con gran furia.
—Ángelo, por favor, discúlpala, está muy borracha; mejor que me siga diciendo a que te dedicas realmente.
—Ximena, eso no es disculpa de cómo te trato, tú eres su patrona; si quieres la pongo de patitas en la calle de una vez por todas.
—Tranquilos jefes, Yo sola me reportaré con don Luis; le pasaré mi carta de renuncia; por favor, me disculpan.
—Bien, quedamos otra vez solos,