El eco de los pasos infantiles de Marco alejándose hacia la cocina dejó tras de sí un vacío denso, una atmósfera cargada de una electricidad estática que erizaba la piel. Nick permaneció inmóvil en el centro del pasillo, con la mirada clavada en el punto exacto donde el niño había desaparecido tras el umbral. El peso de las palabras «Papá Nick» aún vibraba en el aire, rompiendo lo que quedaba de su armadura emocional, pero al mismo tiempo, forjando un núcleo de acero nuevo en su interior. La tr