Horas después, la noche había caído sobre Calabria, cubriendo los viñedos con un manto de estrellas que parecían observar en silencio la mansión fortificada.
Después de una cena tensa donde Charly evitó mirar a Chiara y ella se retiró temprano a su habitación alegando jaqueca, los adultos se reunieron en la sala principal. Los niños jugaban en el cuarto de juegos, excepto Matteo, quien se negó a separarse de Charly y permanecía sentado en la alfombra, abrazado a las muletas de su padre.
De pron