El amanecer en Calabria llegó con una luz suave y prometedora, como si la tierra misma respirara aliviada después de la tormenta. La mansión Moretti despertó temprano, no por la tensión de los días anteriores, sino por la dulzura anticipada de los reencuentros y las despedidas necesarias.
En el comedor, la mesa estaba dispuesta con la abundancia típica italiana: café recién hecho que perfumaba el aire, jugo de naranja recién exprimido, canastas de cornetto y biscotti, platos de frutas frescas y