El rugido de las turbinas del jet privado de los Moretti cortaba el aire denso y salado de la noche calabresa en la pista privada de Lamezia Terme. El viento soplaba con una furia inusual, agitando la chaqueta de cuero de Charly, que aún conservaba el olor metálico de la sangre y el aroma rancio del bourbon. Subió la escalerilla con pasos pesados, cargando a Matteo en brazos con una delicadeza que contrastaba con la violencia que acababa de ejercer en la playa. El niño, sumergido en un sueño pr