Isabelle salió del baño, vestida con ropa ligera y cómoda.
James la observó desde la cama, sin decir nada al principio.
La luz del verano seguía entrando por las cortinas, como si el día se negara a terminar.
Oliver entró justo en ese momento, con un vaso de agua y unas pastillas en la mano.
—Hora de tu medicina —dijo, acercándose a la cama.
Isabelle se giró hacia James.
—Voy a bajar a la cocina.
Necesito comer algo antes de que me requieras como tú enfermera personal
James