James salió del baño pasándose la toalla por el cabello, el pecho aún húmedo. Llevaba puesto el pantalón de Edward, ligeramente ajustado en la cintura y los muslos, como si el pasado se hubiera moldeado apenas para él, pero no del todo.
Isabelle, aún sentada en la cama, lo miró y arqueó una ceja, en un intento de alivianar la pesadez de la noche.
—Vas a reventarlo si respiras hondo —dijo, sin filtro, con una pequeña sonrisa.
James bajó la vista hacia el pantalón y luego la miró con fingid