La víspera de Nochebuena vestía York con su mejor abrigo: luces cálidas en cada escaparate, copos de nieve que caían con elegancia, y tiendas repletas de gente buscando el regalo perfecto. Beatrice Moore caminaba por una boutique de lujo en el centro, examinando con mirada crítica una colección de relojes de edición limitada. Su abrigo de cachemira gris claro contrastaba con el rojo profundo de su bufanda, y sus guantes de cuero negro sostenían una lista escrita con precisión quirúrgica.
—¿Bus