La tarde cayó con un tono cálido sobre la mansión, pero dentro, el ambiente era otro. A cada pareja se les entregó una copia impresa de la fotografía tomada en la glorieta. Isabelle recibió la suya junto a Noah: ella aparecía a un lado, levemente inclinada hacia el sol, él tomándola por la cintura. James tenía el rostro impasible. Celeste lo besaba.
En la copia que James recibió, guardada entre sus documentos, los bordes se sentían más ásperos que de costumbre. La imagen era exacta. Pero lo q