El auto avanzaba por la carretera bajo un cielo despejado, con las luces de la ciudad parpadeando a lo lejos. Camille, sentada junto a Leah en el asiento trasero, recibió una llamada. Al ver el nombre en la pantalla, sonrió.
—Hola, Oliver… sí, claro. Me encantaría —dijo, tras una breve pausa—. ¿En el bar de siempre? Perfecto.
Colgó y se inclinó hacia James.
—¿Podrías dejarme en el bar? Oliver me invitó a salir.
James asintió sin apartar la vista del camino.
—Claro. Te dejo ahí.
Al llegar,