Mientras Noah seguía jugando con Alex en la sala, Adrien entró por el pasillo con Leah tomada de la mano. La niña, al ver a Isabelle, soltó a Adrien y corrió hacia ella con una sonrisa radiante.
—¡Mamá!
Isabelle se agachó justo a tiempo para recibirla en un abrazo fuerte, cálido, como si el día no estuviera completo sin ese gesto.
Alex, al verlos, se giró hacia Noah.
—Mi hermana llegó —dijo con entusiasmo, y se levantó para ir con ellos.
Tomó la mano de Leah con naturalidad.
—Ven, q