Habían pasado varios años ya, la mañana transcurría tranquila en la mansión. El desayuno estaba servido en el jardín, como solían hacerlo cuando el clima lo permitía. Leah y Alexander correteaban entre las mesas, riendo con esa energía que solo los casi-cuatro-años pueden sostener. Isabelle los observaba con una sonrisa suave, mientras Camille y Lucie discutían si el jugo debía llevar más naranja o más fresa.
Vivianne servía té cuando el timbre sonó. Al abrir la puerta, se encontró con el méd