Jonathan dejó la copa sobre la mesa con una lentitud calculada. Isabelle lo observaba, cada vez más incómoda con el tono ambiguo de la conversación.
—Espero que hayas disfrutado la compañía de los hermanos Moore —dijo él, sin mirar directamente.
Isabelle frunció el ceño.
—¿Qué estás insinuando?
Jonathan alzó la vista, y esta vez su mirada era directa, afilada.
—Que no volverás a esa mansión.
El silencio entre ellos se volvió denso. Isabelle se inclinó hacia adelante, con la voz firm