El bar del hotel seguía envuelto en su atmósfera íntima, con luces tenues y música suave que parecía envolver cada conversación en terciopelo. James y Noah aún estaban sentados en la barra, compartiendo palabras que solo los hermanos Moore sabían decir sin necesidad de explicarse demasiado.
La puerta se abrió con discreción, y Isabelle entró. Llevaba un abrigo ligero sobre los hombros y el cabello suelto. Al verlos, su rostro se iluminó con una sonrisa genuina, como si el tiempo se hubiera do