Dentro de la mansión, la luz cálida del vestíbulo contrastaba con el aire denso que había quedado atrás en el jardín. Isabelle soltó la mano de Noah apenas cruzaron la puerta, como si el contacto hubiera sido solo una necesidad momentánea, no una declaración.
—No deberías hacer eso —dijo ella, sin mirarlo directamente.
Noah frunció el ceño.
—¿Tomarte la mano?
—Hacerlo frente a él. No sé si lo hiciste por mí… o por él.
Noah se detuvo, como si la frase lo hubiera desarmado. Isabelle sig