Mansión Moore – Atardecer
La casa estaba tranquila, demasiado tranquila para la hora. Los empleados iban y venían, preparando la mesa para una cena que reunía a todos en el gran comedor. Isabelle caminaba por el pasillo central cuando algo en el suelo captó su atención: un sobre, blanco, sin remitente.
Lo recogió, mirando alrededor. No había nadie. Rompió el sello con cuidado.
Dentro, una sola hoja de papel, doblada en tres partes. La caligrafía era elegante, femenina, pero el mensaje era he