Emmir suspiró, inclinando la cabeza. El dolor de cabeza que lo había acosado por la falta de sueño se intensificó.
—Kerim siempre nos ha dado dolor de cabeza, papá. Él no entiende la responsabilidad. Solo nos toca esperar que algún día entienda el sentido de la responsabilidad.
—Al menos tú no fuiste rebelde como tu hermano. Tú comprendiste el valor del apellido Seller. —Baruk se acercó de nuevo, esta vez para palmearle el hombro con genuino afecto.
Emmir sonrió con tristeza.
—Sabes que siempre