Zeynep empujó suavemente la puerta de la habitación y se detuvo ante la escena que se desplegaba frente a ella. La luz de la mañana caía sobre la alfombra y acariciaba los cabellos oscuros de Kerim, que estaba sentado en la cama con Evan en brazos. El pequeño reía, agitando las manitas, mientras su padre le hacía cosquillas en la barriguita y le susurraba palabras cariñosas.
Kerim alzó la vista y sonrió apenas al verla entrar, como si de pronto la rutina adquiriera un matiz más cálido.
—Mira qu