—Ya, hija, todo está bien. Mamá está aquí —dijo Ariel, lanzando una mirada asesina a la niñera y luego a Kerim—. ¿Se puede saber qué hacen todos aquí haciendo ruido a esta hora? ¡Casi matan a mi hija del susto!
Zeynep, que ya había logrado calmar un poco a Evan meciéndolo, miró a Kerim con molestia evidente. Sus ojos decían: «¿En serio?».
—¿Qué haces aquí, Kerim? —preguntó Zeynep, exasperada.
Kerim, sintiéndose como un niño regañado pero manteniendo su dignidad, se enderezó.
—Bueno... vine a bu