La Resolución del Lobo Solitario
La puerta se había cerrado tras Zeynep, pero su esencia permanecía en la habitación, impregnando las sábanas de seda y el aire fresco de la noche. Kerim se quedó inmóvil unos segundos, mirando la madera oscura de la puerta como si esperara que ella regresara corriendo y le confesara todo lo que ocultaban sus ojos tristes.
Pero no volvió.
Con un suspiro pesado, Kerim se levantó de la cama. El pijama gris se sentía ligero, pero su corazón pesaba toneladas. Caminó