Zeynep tecleaba rápidamente, ingresando datos de reservas. Estaba cansada, sus ojos ardían, pero necesitaba el dinero extra. Las facturas del hospital de su madre se acumulaban y Carlos, su jefe y el hombre del que estaba perdidamente enamorada, le había prometido un bono si terminaba ese reporte esa noche.
—Solo unas horas más, Zeynep —se decía a sí misma, sonriendo al pensar en Carlos—. Él dijo que valoraba mi esfuerzo. Dijo que teníamos un futuro.
Zeynep se arregló el cabello frente al refle