El papel tenía el peso específico de las cosas que no pueden deshacerse.
Mateo lo sostuvo entre los dedos durante treinta segundos —lo contó, sin proponérselo, como si el tiempo importara— antes de posarlo sobre la mesa de la sala de espera del juzgado, esa sala que olía a café rancio y a decisiones diferidas, y miró el nombre impreso en el encabezado: *Juzgado Cuarto de Distrito en Materia Penal. Expediente 2024-CR-0891. Estado vs. Rodrigo Salvatierra Peña et al.* El "et al." cubría a cuatro p