Mundo ficciónIniciar sesión—Joder... di mi nombre cuando esté dentro de ti —la voz de Drake era un gruñido oscuro contra mi oído, mientras su mano inmovilizaba las mías sobre el cabecero de la cama. —Drake... oh Dios, más fuerte... —gemí, con el cuerpo arqueándose ante sus incesantes embestidas. —No solo Drake. Di qué soy para ti. —El padre de mi ex —solté entre jadeos, con la vergüenza y el deseo enredándose en mi lengua. —Exacto, nena. Y ahora eres mía. Se suponía que iba a ser un error temerario. Error desenfrenado con un extraño después de pillar a mi novio tirándose a mi mejor amiga. Pero el extraño no era ningún desconocido. Era Drake Humphrey. El padre de mi exnovio. Maduro. Asquerosamente rico. Despiadadamente dominante. El hombre del que debería haber escapado. En su lugar, dejé que me poseyera. En su ático, sobre su escritorio, en su coche. Dejé que me arruinara con cada caricia. Pero lo que empezó como pura lujuria se ha convertido en obsesión. Drake no solo quiere mi cuerpo. Quiere mi corazón. Me quiere bajo su nombre, su control y su poder. Y cuando nuestro secreto estalle, el mundo a nuestro alrededor arderá en llamas. Mi ex quiere venganza. Su madre quiere sangre. Su padre me quiere a mí. Y no logro decidir si he sido destruida... o si finalmente he vuelto a la vida.
Leer másPunto de vista de Chloe La propuesta de matrimonio ocurrió un martes cualquiera. Al menos eso fue lo que pensé cuando entré al auditorio de la empresa para lo que asumí que sería otra sesión informativa para ejecutivos. Las luces del salón estaban un poco bajas y los empleados ya estaban sentados.
Punto de vista de Chloe En ese instante se veía más vieja. Más pequeña. —Jack no merecía la prisión —masulló. Sentí que algo se endurecía dentro de mí. —Mi hermana no merecía la muerte —dije en voz baja. Esas palabras cayeron con más peso de lo que jamás habrían caído los gritos. Por un segun
Punto de vista de Chloe La prisión olía a óxido y a arrepentimiento. Concreto frío. Barras de metal. Pasos con eco. No tenía nada que ver con las elegantes salas de juntas por las que Jack solía pavonearse como si fuera el dueño del mundo. Llevaba un vestido sencillo y entallado, junto con unos l
Sostuve el documento en mis manos durante un largo rato antes de conducir hacia la casa de Chloe. Cuando abrió la puerta, me examinó primero el rostro antes de bajar la mirada hacia el sobre. —Ya está —dijo. Me lo quitó de las manos y lo leyó despacio. Cada página. Cada firma. Cada cláusula.
Último capítulo