Damián estaba sentado en su despacho, rodeado de informes de inteligencia falsos que Delfina se había encargado de filtrar antes del ataque. La mentira era sólida: según las pruebas que ella puso en manos de Boris, el Clan Moretti —unos rivales históricos de la Bratva en el bajo mundo de Nueva York— eran quienes habían orquestado el ataque a la mansión y el "secuestro" de Delfina.
—Moretti... —gruñó Damián, mientras observaba una foto del líder del clan en su escritorio. Sus ojos estaban inyect