En el centro de mando de la mansión Turner, Alaric estaba de pie con los brazos cruzados, observando las pantallas que mostraban el mapa térmico de la ciudad. Mike entró a paso rápido, con una leve sonrisa de autosuficiencia en el rostro.
—Jefe, el informe del regalo acaba de llegar —anunció Mike, tecleando en la consola principal—. La réplica de la cabeza causó un caos absoluto en la mansión Genovese. Delfina se volvió completamente loca de terror. El viejo Maximiliano tuvo que intervenir, y s