—Si es una Genovese, tiene un precio. Y si es la esposa de Petrov, tiene una sentencia de muerte o un destino peor.
—¿Qué tienes en mente, hermano? —preguntó Mike, notando la obsesión peligrosa en su jefe.
—Guerra total —respondió Alaric, mirando hacia el horizonte de la ciudad—. Voy a atacar sus rutas de suministro en Europa. Obligaré a Damián a salir de su madriguera en Moscú. Y cuando lo haga, quiero saber exactamente dónde guarda a su "joya" italiana.
Alaric se quedó solo, el silencio de la