La conmoción provocada por los maletines de dinero y las despedidas de Thiago fue la distracción perfecta que Mónica estuvo esperando. Mientras Anastasia reía con Alaric y Daysi ayudaba a Coni con unos detalles, Mónica se deslizó sigilosamente de su asiento. Sin hacer el menor ruido, caminó pegada a la sombra del laberinto de arbustos y cruzó las puertas de cristal, adentrándose en la mansión.
Corrió a su habitación, se quitó los tacones para ponerse unos zapatos planos, tomó las llaves de un a