En la residencia principal, la tranquilidad del embarazo de Daisy se había convertido en una competencia de amor y sobreprotección entre dos hombres que darían la vida por ella.
Lars estaba sentado en el sofá junto a Daisy, sosteniendo un plato con fresas con chocolate y un tazón humeante de su comida favorita que él mismo le habia preparado. Con una ternura infinita, Lars le acariciaba el vientre abultado, besándole los nudillos y susurrándole mimos.
—Come un poco más, mi amor... tienes que es