El silencio de los pasillos de la mansión Turner se rompió con el eco irregular de unos tacones. Daysi caminaba con pasos algo tambaleantes, sosteniendo la falda de su vestido esmeralda mientras una sonrisa ebria y traviesa iluminaba su rostro. La champaña había hecho su efecto: las inhibiciones se habían disuelto en burbujas y deseo.
Antes de llegar a su habitación, una sombra alta y poderosa le bloqueó el paso. Mike estaba apoyado contra la pared, con las manos en los bolsillos del traje oscu