Los años de paz en Miami no habían apagado la fuerza del imperio. La fiesta en el penthouse más exclusivo de la ciudad reunía a la élite del mundo empresarial y de la alta sociedad. En medio de las luces doradas y la música suave, la heredera del imperio Turner caminaba con una elegancia que quitaba el aliento.
Anya Turner, la primogénita de Alaric y Anastasia, había heredado la belleza hipnotizante y la gracia de su madre, pero en sus ojos llevaba el fuego helado y la compostura imponente de s