Mundo ficciónIniciar sesiónÉl juró destruir al imperio. Ella es el corazón de ese imperio." Dasha Romanov es la lavadora de dinero de la Bratva, una mujer brillante atrapada en una jaula de oro. Cuando conoce al misterioso Dimitri Korovin en una galería de Moscú, la atracción es instantánea y letal. Lo que Dasha ignora es que Dimitri es un agente de la FSB con una sola misión: usarla para aniquilar a su familia. Entre sábanas de seda y secretos oscuros, Dasha deberá confesar su identidad antes de que la verdad los destruya a ambos. ¿Es amor o la trampa más sofisticada de la ley?
Leer másDasha Romanov
"Dicen que conquistar la ley es como besar al diablo, pero nadie te advierte lo adictivo que es el fuego hasta que te estás quemando."
He elegido mi sentencia...Cada decisión que he tomado me está llevando hacia mi lecho de muerte.
Todavía recuerdo aquel día a la perfección, lo recuerdo con tanta claridad que aún siento el mismo dolor desgarrando mi pecho.
Descubrí que mi madre, Anastasia Romanov, además de ser la señora de la mafia Romanov y la mujer del capo ruso, se había convertido en la amante del líder de la mafia coreana, Lee Jaeyoon.
Durante años fuimos sus mayores socios, amigos hasta el punto de llamarnos familia...Pero, tal parece que en realidad, mi madre se la estaba pasando en la cama del mejor amigo de mi padre, aprovechándose de la cercanía y confianza que existe entre ambos capos para convertirse en su compañera sexual. Y vaya que ninguno lo vio venir.
Mi madre era una maldita ramera.
Y mi padre, Maximiliano Romanov, era el capo ruso más temido en toda la península. Sin embargo, no era del todo un mal hombre, al contrario, siempre lo dio todo por su familia.
Fue entonces que durante una de nuestras visitas comunes a casa de la familia Lee, cuando me dirigí a la oficina de Jaeyoon, que lo encontré besándose apasionadamente con mi querida madre. Y ahora mientras regresábamos a nuestra mansión en la zona más exclusiva y secreta de Moscú, Anastasia amenazaba con terminar conmigo si me atrevía a revelar su tan sucio secreto,
—Jura por tu puta vida que no se lo dirás a nadie, si abres la boca te prometo que vas a pagarlo con sangre...¡Si le dices a alguien sobre esto yo misma te mataré!
Solté una risa amarga.
—Ay, querida madre, puedes amenazarme todo lo que quieras, puedo acceder a guardar tu asqueroso secreto incluso. Sin embargo, sabes bien que eso no te convierte en una buena madre o en una buena esposa. La vida te ha transformado en alguien que ya no puedo reconocer, ahora estás amenazando a tu hija menor, quien acaba de enterarse que duermes en la misma cama del mejor amigo de tu esposo al mismo tiempo que vas a besar a mi padre y a jurarle amor eterno. Qué sínica, solo eres una gran decepción que no me causa más que vergüenza.
Por supuesto que no debería hablarle así a la mujer que me dio la vida, pero ella estaba acabando con todo el respeto que yo le tenía.
—El amor es sumamente impredecible. No me culpo por haberme enamorado de otro hombre, quizá me cansé de amar a la misma persona por tanto tiempo.
—¿No te culpas por enamorarte de otro hombre que no es el mismo con el cual has compartido treinta años de tu vida? ¿Todo ese tiempo no es nada para ti? —Pregunté con furia.— Vaya, tal parece que el amor no es nada para ti.
Imaginaba la reacción de mi padre al enterarse de la traición, ya podría oler la sangre que empapaba el salón...Ansiaba con locura decirle la realidad sobre su matrimonio porque nadie se merece ser engañado de tal manera. Nadie merece entregarlo todo, amar con locura y ser traicionado a cambio.
—No sabemos lo que el destino nos tiene preparado. No podemos prometer amor eterno porque no sabemos que pasará al día siguiente. —Murmuró. Su actitud estaba fuera de lugar, por completo.
Ni siquiera era capaz de reconocerla, parecía que era una persona diferente a la que conocía.
—Mi padre es un mafioso muy temido, un animal bastante vengativo, muy ambicioso, y todo lo que quieras decirle, pero, no hay nada que ame más en el mundo que a ti. Ese hombre vive a través de ti, él solo te ha dado lo mejor y te ha protegido siempre...¡Y tú le pagas así!
—La relación con Max se volvió simple, me aburrí de lo cotidiano, la respuesta es esa. —Ella continuó excusándose, aunque yo dejé de oírla en cierto punto. Mientras más hablaba, menos la reconocía. Esa no era la misma mujer que me enseñó todo lo que sé.
Toda la imagen perfecta que he mantenido de ella durante mi vida entera se fue a la basura en una noche.No podía creer que esa persona que ha sido mi ejemplo a seguir, estuviera haciendo este tipo de cosas.La gran mujer a la que le encantaba la seriedad, fidelidad y los lujos, quien aseguraba dar la vida entera por su esposo. Quién aceptó casarse con un mafioso de lo peor porque ella lo amaba, sinceramente, a pesar de que sus vidas eran distintas...Quién lo dejó todo por vivir una vida a su lado.
—¿Te aburriste de la relación? Qué excusa barata para tratar de justificarte. Admite de una buena vez que lo arruinaste, que no pensaste en la estupidez que estabas haciendo...No viste que actuabas como una prostituta que fue a revolcarse con su mejor amigo.
Su mano aterrizó en la mejilla.
—Golpéame todo lo que quieras, sabes bien que eso no cambiará nada. No solo fuiste infiel, sino que te enamoraste de su amigo más querido. Ustedes dos no conocen de lealtad, son unas ratas...No puedo creer lo crueles que son.
—¡Estoy harta de la vida que llevamos! ¡Estoy cansada de todo lo que debo soportar con tu padre!
—Por el amor de Dios, no empieces...Cuando lo conociste sabías muy bien la persona que era, dejaste tu vida como abogada para convertirte en la mujer del mafioso que te había amenazado para que lo defendieras en la corte, tú siempre supiste quien era en verdad. Y si en realidad estarías cansada de esta vida, no habrías ido a ser la amante de otro mafioso que es incluso más sádico y violento que tu actual esposo. En este jodido instante bien puedes amenazarme y comprar mi silencio, lo acepto sin más, fingiré que todo está bien, pero ambas sabemos que no eres quien dices ser. Lo mínimo que tú puedes hacer es decirle a mi padre bajo tu propia voluntad, así lo dejas de engañar y él puede abrir los ojos de una puta vez.
—Dasha, no seas tonta. Si tu padre se entera sobre esto, él asesinará a Jaeyoon.
—¿Y qué esperabas? ¡Siempre lo tuviste claro! ¿Acaso no pensaste en las fuertes consecuencias de tus actos obscenos! ¡Te metiste con dos capos de la mafia! En serio debes tener agallas, o simplemente, no piensas en lo que haces. Maldita...
—Dasha, Dasha, Dasha, tu actitud desbordada me sorprende por completo...Quién te viera tan rebelde y grosera con tu propia madre, cualquiera pensaría que eres la debilucha de la familia.
—Nadie conoce en verdad lo que soy, solo Dae...
—Entonces por consideración a que Jaeyoon es el padre de Dae, quédate callada.
—No uses mi relación con Dae para beneficiarte.
—Esta conversación ya no tiene sentido. Vuelvo a repetirte que si no quieres morir, más vale que te quedes bien calladita...¿Lo has comprendido, Dasha?
Asentí aunque la garganta me ardía de la rabia.
Esa noche volvimos a casa, me comporté como siempre y no pude dormir porque la culpa me invadía. Tenía la necesidad de contarle todo a mi hermano, aunque sabía que él tomaría cartas en el asunto, así que al final sí me quedé callada.
Poco tiempo después cuando Lee Jaeyoon fue asesinado y sus hijos tuvieron que huir de casa, mi madre consoló a mi padre durante días. Y yo, supongo que estaba lo suficientemente ocupada en llorar la partida del amor de mi vida, Kang Dae, uno de los hijos del amante de mi mamá, que había huido junto a sus hermanos debido a la muerte de su progenitor y el peligro de no saber quién era el culpable, como para sentir remordimiento por mentirle a mi papá.
Tenía mis propias preocupaciones y con pesar, fui olvidando el secreto de mi madre. Lo enterré en el baúl de recuerdos que aunque desgarraban mi alma, nunca sería capaz de mencionar en voz alta.
Los años pasaron y me convertí en una mujer muy distinta. Quizá la ausencia de mi amor me cambió por completo,
Comencé a involucrarme en los negocios familiares y cuando cumplí los dieciocho, y finalmente fui consciente de todo el infierno que era pertenecer a la mafia, empecé a odiar a mi padre por todo lo que nos había hecho vivir. Gracias a él, estaba obligada a ser la princesa de la mafia rusa, a trabajar lavando dinero y limpiando armas sin número de registro, a huir cada vez que los enemigos nos respiraban encima...
Y aunque comprendí un poco el error de mi madre, nuestra relación jamás volvió a ser la misma. Ella se alejó de mí, apenas hablábamos en las cenas familiares o conversábamos de negocios, todo se volvió superficial. Supongo que fui yo quien abrió los ojos y se dio cuenta de la realidad.
Lee Jaeyoon murió, mamá lo olvidó y continuó amando a Maximiliano Romanov. Fin de la historia.
Los Lee se desvanecerieron en el tiempo y los italianos reemplazaron su lugar, pero, nadie me ayudó a superar mi dolor nunca. Todavía adoro a Dae con locura y pienso en él en los momentos de soledad.
Pero mi caótica vida se convertiría en un infierno lleno de deseo que me llevaría a la perdición.
Dasha Romanov—Buenas noches, Francesco, qué gusto que ya te encuentres libre —le sonreí, usando toda mi diplomacia y el tono de voz de una abogada analítica y fría. Francesco De Angelis es el capo de la mafia italiana, un hombre lleno de cinismo y egocentrismo, lo que hacía que fuera imposible para mí acercarme a él con la misma confianza que mi hermana. No confío en él, porque sé que es capaz de cualquier traición para salvar su propio pellejo.—Dasha Romanov, qué gusto que me permitas hablar contigo, sabes que es algo que no hacemos muy seguido —dijo, mirándome con unos ojos oscuros y penetrantes. Juro que tuve ganas de sacar mi arma y dispararle, pero tuve que contenerme a toda costa para no armar un escándalo que pudiera costarnos la vida.—Qué bueno que te unas a nuestra conversación, hermanita. Justo ahora estaba preguntándole a Francesco cómo fue que consiguió volver a ser dueño de su libertad cuando ya había sido apresado por la FSB —cuestionó Katya, con una sonrisa llena de
Dasha RomanovTe has quedado marcado en mí, como un tatuaje permanente, como una marca de hierro fundido sobre la piel que no tiene manera de ser borrada por más que el tiempo y la distancia intenten desvanecerla.No he podido olvidarte, Kang Dae. Mi mente te busca en cada rincón, y cada vez que respiro creo sentir el humo y la pólvora que siempre te acompañaban cuando éramos jóvenes. No puedo esperar a tener la mínima oportunidad para permitirte una vez más, al menos en mi memoria, que dejes esos pequeños y lentos besos sobre mi cuello, mientras pienso en todo lo que me hiciste sentir sin llegar a conocer al monstruo en el que te obligaron a convertirte. Tus besos se han quedado adheridos a mis sentidos y sé que será imposible borrar las huellas que dejaste en mi vida, en mi cuerpo, en mi alma y en mi ser. Lo único que quiero ahora mismo es tener la oportunidad de volar hasta Nueva York para encontrarme contigo, mirarte a los ojos y decirte que lo nuestro no es tan solo un recuerdo d
Dimitri KorovinLuna es como la manzana prohibida que quiero probar a toda costa. El deseo me recorre las venas como una corriente eléctrica, una fuerza oscura y magnética que me empuja a desobedecer todos mis protocolos de seguridad. Quiero llevarla al límite, mantenerla cerca, muy cerca de mí. Es la primera vez que una mujer, una simple civil según mis registros mentales y mi entrenamiento en la FSB, me hace perder la cabeza de esta manera.Después de llegar a mi apartamento en el corazón de Moscú, un espacio sobrio, frío y lleno de informes clasificados, la arrinconé contra la puerta de la entrada. Mis manos, acostumbradas a empuñar armas y esposas, buscaron con desesperación el contorno de su cintura, atrayéndola hacia mí. La besé con una fiereza que no pude ni quise contener. Había algo en ella que me encendía, una urgencia que me resultaba imposible de domar. Apenas sabía su nombre, no tenía idea de los secretos que ocultaba detrás de esa mirada profunda y cautivadora, pero mi i
Dasha RomanovPablo me llevó hasta Moscú mientras conversábamos sobre la situación actual de la mafia. Hemos empezado a tener varios problemas con los otros grupos gracias a la distribución de los territorios esenciales para el tráfico de sustancias y el control del hampa. El viaje fue largo, pesado y lleno de un silencio tenso que se podía cortar con un cuchillo. Apenas llegué al hotel, me di una ducha larga y caliente, intentando lavar de mi piel la tensión, el miedo y la rabia que me oprimían el pecho desde que mi padre nos dio la orden de huir. Me puse ropa cómoda, me senté al borde de la cama, rodeada de las cuatro paredes blancas y estériles de la habitación, y me dispuse a llamar a mis hermanos para asegurarme de que estuvieran a salvo, empezando por Luka.—¿Luka? —pregunté, con la voz ligeramente temblorosa, esperando escuchar alguna respuesta de su parte. Lo necesitaba, necesitaba anclarme a la única persona en este mundo que sentía como mi verdadero hogar.—Hola Dasha, aún s
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