SEBASTEN.
—Asegura todo el perímetro del patio —le ordeno a Keith, deteniéndome en la entrada principal mientras observo a los guardias posicionarse en cada esquina de la propiedad—. Bloqueen los accesos de la carretera norte y mantengan las patrullas en rotación continua. Nadie entra ni sale sin mi autorización directa.
—La casa está completamente sellada, Sebasten —responde Keith, ajustando el equipo táctico en su chaleco—. Los hombres están en alerta máxima alrededor de la casona. ¿Qué hago