AURORA
El aroma a canela, clavo de olor y carne asándose a fuego lento llenaba cada rincón de la cocina principal de la casona. Era finales de diciembre y el frío de la noche comenzaba a colarse por los ventanales reforzados. Me ajusté el delantal alrededor de la cintura y removí la salsa de arándanos que hervía suavemente en la olla de cobre, disfrutando del vapor tibio que me acariciaba el rostro.
A mi lado, Gabriella picaba finamente las hierbas aromáticas sobre la gran barra de madera. Me m