Julienne Percy
El jeep se detuvo frente a la puerta principal de la mansión Taleyah. Mis manos sudaban contra el volante mientras el corazón me retumbaba dentro del pecho, como si quisiera escapar de mi cuerpo. Miré hacia mi derecha: Khaos dormía profundamente, ajeno al caos emocional que me embargaba. Le acaricié la mejilla con la yema de los dedos, sintiendo el calor de su piel como un ancla a mi razón. Lo estaba haciendo por él. Por nosotros.
Apenas puse un pie fuera del vehículo, la puerta