Davian Taleyah
Corríamos en formación en nuestra forma humana, cinco de mis mejores hombres conmigo, Kaemon no dejaba de rugir dentro de mí, al acecho. Íbamos tras el rastro de Astariel Varn, el líder del aquelarre que había perturbado la paz de nuestras tierras. Pero ese maldito sabía cómo moverse, cómo esconderse. Era un espectro entre en el mundo.
—Por aquí —gruñí a Elian mentalmente. Nos internamos en una zona densa, el suelo húmedo amortiguaba nuestros pasos. Y entonces lo supe. Era una t