Davian Taleyah
No sabía que algo tan pequeño pudiera consumir tanto.
Khaos llora otra vez. Un sonido agudo, desesperado, que atraviesa incluso las paredes gruesas de esta maldita mansión. Es la tercera vez esta noche, o la cuarta, ya perdí la cuenta. Lo único que sé es que ya no hay noche ni día. Solo intervalos de llanto, biberones, pañales y vómitos, y silencio pesado cuando al fin logro dormirlo.
Me incorporo de la silla sin pensarlo. El cuerpo se me mueve por costumbre. Voy al cuna donde Kh