Roan Percy
El eco de las voces en el salón del consejo siempre me ha incomodado. Se siente como si los muros de piedra no solo guardaran secretos, sino que los juzgaran también. Esta vez no era distinto. Solo que ahora, en lugar de debatir sobre territorio, alianzas o amenazas externas, debatíamos sobre mi hermana.
Julienne.
Me obligué a mantener la espalda recta mientras Davian Taleyah cruzaba la sala cargando al pequeño entre sus brazos. Su cachorro. Mi sobrino. Lo sostenía con una mezcla de