32. TRATANDO DE CONVENCER A MI LUNA
REYNOLDS:
Observé a mi Luna luchando contra la furia que intentaba contener. Ragnar, mi lobo, gruñía en mi interior; su instinto animal estaba rozando la superficie ante la duda que nuestra Luna tenía sobre el cachorro que llevaba en su vientre. ¿Por qué Alaya tenía esa duda? Era evidente que cuestionaba lo que había sucedido entre nosotros, cuando yo sabía perfectamente que hasta ese día ella estaba intacta.
—Eres mi Luna, Alaya... —dije finalmente, intentando suavizar mi tono, pero fallando e