138. LA SENTENCIA DE LA DIOSA LUNA
REYNOLDS:
Levanté mi cabeza hacia el cielo, mientras sentía lágrimas correr por mis mejillas sin poder controlarlas. La diosa luna en persona, manifestándose en nuestra ceremonia. Algo que sólo sucedía una vez cada mil años, según las leyendas.
—"Reynolds, mi Alfa elegido. Alaya, mi Luna destinada. Vuestra unión no es convencional, pero es correcta. Rompisteis las reglas de los hombres, pero seguisteis las leyes del corazón. Y eso es lo que más valoro."
La luz que nos envolvía comenzó a cambi